Cocemfe Ciudad Real

El ladrillo da la espalda a las personas con alguna discapacidad

El 94% de los edificios españoles incumple la normativa que obliga a facilitar el acceso y la movilidad a las personas con discapacidad

Promotoras como Neinor Homes y Vía Célere ya están impulsando edificaciones comprometidas con la accesibilidad de este colectivo

Suspenso en accesibilidad en el parque español de viviendas. Éste sería, en resumen, el estado actual de las edificaciones residenciales en cuanto a facilidades de entrada para personas mayores o con discapacidad física, así como la movilidad en zonas interiores para los residentes con algún tipo de limitación.

Un informe reciente realizado por Fundación Mutua de Propietarios, en colaboración con la cátedra Unesco de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, daba la voz de alarma. Sólo un 0,6% de los 9,8 millones de edificios de viviendas en España cumple los criterios de accesibilidad universal recogidos en el Real Decreto de 2013, que exige el cumplimiento de la Ley de Derechos de las Personas con Discapacidad y su Inclusión Social.

En otras palabras, la mayoría de edificios no están adaptados para los casi cuatro millones de españoles que sufren alguna discapacidad, que representan el 8,6% de la población.

De ellos, más de la mitad (2,5 millones) tiene alguna dificultad física y alrededor de un millón tiene problemas de visión, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). A ellos se suman otros grupos con distintas discapacidades de tipo auditivo o psíquico.

El estudio de la Fundación Mutua de Propietarios refleja que el 63% de los edificios en España no es accesible de la calle al portal porque existen escaleras en este punto. Y únicamente el 28% de las fincas tiene rampa de acceso. Puertas demasiado pesadas o entradas estrechas representan también barreras importantes. Otros datos del estudio son igualmente reveladores: el 14% de las edificaciones no tiene portero automático y, de los que lo tienen, el 68% no se encuentra a la altura de una persona que va en silla de ruedas.

El ascensor configura otro asunto espinoso. El 22% de las viviendas carece de este elemento, lo que es un indicador de la falta de accesibilidad en los hogares.

Pero las facilidades de movilidad no se reducen sólo a entrar en el portal o subir en ascensor. Un punto importante en cuestión de movilidad se centra en los garajes y zonas comunes. El 50% de los entrevistados en el estudio considera que las plazas de aparcamiento no son adecuadas para vecinos con movilidad reducida. En cuanto a los accesos a jardines, piscinas y otras áreas comunes existen igualmente carencias.

Día a día

Acciones sencillas, como coger las cartas, se pueden convertir igualmente en una hazaña para muchos. La altura del buzón no siempre es la adecuada para ellos. Así lo recogía otro informe, realizado por la Fundación ONCE, que ya en 2013 denunciaba las múltiples barreras en los edificios de viviendas.

El 75% de las construcciones residenciales era deficiente, según la fundación, y aseguraba que las propias viviendas constituían los espacios más accesibles de todos los elementos analizados.

Fundación ONCE ya vio ese año la necesidad de realizar el informe para detectar estas deficiencias en la vivienda, "por ser uno de los espacios el que las personas pasan gran cantidad de su tiempo a lo largo del día", afirmaba el documento. Y añadía que "tener una vivienda digna y adecuada es uno de los derechos fundamentales de todas las personas".

Las razones que explican este retraso en accesos y movilidad en el panorama residencial español son dos principalmente. "El desconocimiento sobre la obligación legal de hacer las reformas conveniente y el motivo económico. El alto coste de instalar un ascensor o una plataforma salvaescaleras es la razón que alegan los vecinos, cuando sólo lo necesita uno de ellos en toda la comunidad", señala Sergio Nasarre, director de la Cátedra de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili.

Hay que recordar que el 55,7% de los 25 millones de viviendas en España es anterior a 1980. "La antigüedad del parque residencial es un factor que hace que cualquier reforma sea más costosa", señala el profesor. Una circunstancia que, en su opinión, agrava el problema de la accesibilidad. En las edificaciones con más años puede darse el caso de que no sea posible instalar un ascensor dentro. Esto llevaría a tener que construirlo en el exterior, con lo que el coste se incrementaría aún más.

Nasarre recuerda una circunstancia más: "España es el país de la Unión Europea donde más personas viven en pisos y, por tanto, deben sortear más escalones para llegar a sus casas. Las ciudades son verticales. En otros destinos, como Inglaterra, están más generalizadas las viviendas unifamiliares, a pie de calle y, por tanto, con una accesibilidad más fácil"

Es momento de actuar

Sin embargo, las deficiencias en este ámbito pueden ser vistas como una oportunidad en estos momentos. "Ahora que el sector retoma su crecimiento y se vuelve a construir, es momento de hacer las cosas bien", resalta Salvador Díez, presidente del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas (CGCAFE). A lo que se une, explica Díez, que cada vez existe una mayor sensibilidad hacia las personas con discapacidad. "Con los años se ha visto más compromiso en las comunidades de vecinos hacia los residentes en sillas de rueda o hacia las personas mayores", resalta.

Sobre el impacto económico que suponen estas inversiones se ha mejorado en cuanto a ofrecer facilidades. "Las empresas fabricantes de ascensores y plataformas elevadoras ofrecen cada vez más facilidades de financiar estas instalaciones", señala Díez. "Y los bancos, igualmente, facilitan la financiación para incorporar estos equipos a las comunidades de vecinos", añade

La evolución en la accesibilidad debe pasar por mirar más allá de facilitar la vida a las personas con discapacidad. Porque, como plantea Daniel Cuervo, director gerente de la Asociación de Promotores Madrileños, Asprima: "Cualquiera podemos sufrir un accidente o algún impedimento en algún momento y tener que usar una silla de ruedas. O todos llegaremos a ser mayores y querremos edificios fáciles en cuanto a movilidad".

Lo que defiende Cuervo, en definitiva, es la "accesibilidad universal". Pone el ejemplo de muchos edificios donde, para cualquier persona, ya es complicado orientarse o encontrar el lugar al que se quiere llegar. "La clave es ponerse en el lugar de un colectivo con impedimentos físicos e intelectuales para poner soluciones que faciliten la movilidad de todos", resume. E insiste en la necesidad de aplicar la normativa vigente.

El compromiso de las promotoras

Promotoras de nuevo cuño como Neinor Homes y Vía Célere ya están impulsando edificaciones comprometidas. Y lo están consiguiendo con el asesoramiento de organizaciones que trabajan, día a día, con ciudadanos discapacitados y, por tanto, conocen mejor su realidad.

Neinor dispone del Pack Mobility, con un coste de 15.000 euros. "Se trata de un paquete de medidas centradas en el interior de la vivienda, que ofrece anchos de pasillos especiales o detectores de caídas en el baño, entre otros avances", explica Lucas Galán, director de Producto e Innovación de Neinor Homes. Se basa, explica el directivo, en tener en cuenta tres aspectos: "El diseño arquitectónico, el equipamiento y la tecnología".

Galán señala que se ha contado con el apoyo de Ilunion (grupo empresarial de la ONCE y su Fundación), "con lo que tenemos la experiencia de los que mejor saben sobre las necesidades de estos colectivos vulnerables".

Mobility Pack permite mejoras como una mayor facilidad en la apertura de puertas, percheros abatibles en los armarios para que tengan la altura idónea para las personas que así lo necesiten o mirillas electrónicas con imágenes del exterior más grandes. En cuanto a la tecnología, el pack incorpora sensores en la casa que avisan a familiares del residente en caso de alguna caída o incidente.

Por su parte, Vía Célere piensa en las personas con discapacidad intelectual. Porque, como recuerda Carlos Valdés, director de la Fundación de la promotora, "el foco mayor se encuentra en las personas con movilidad reducida, pero hay distintas capacidades intelectuales, que requieren igualmente de apoyo".

Para ello, la firma impulsa edificaciones con indicativos, guías y señalizaciones claras para facilitar la orientación cognitiva de estas personas, y puedan moverse sin dificultad hasta sus casas. Lo hace en el marco del proyecto Espacio Fácil de Accesibilidad Cognitiva que se impulsó en colaboración con Afanias (Asociación Pro-Personas con Discapacidad Intelectual), la Asociación para la Comprensión Fácil de Entornos y Edificios y el centro universitario CSEU La Salle.

Valdés señala que vimos el momento adecuado para impulsar este proyecto en 2017, "por ser la fecha tope que marcaba la legislación para adaptar los edificios a personas con discapacidad".

No sólo hay que pensar en estas personas, insiste Valdés, hay que ser más ambicioso. "Las personas mayores también pueden desorientarse en los edificios", concluye.